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Roedores

-  ROEDORES, TIPOS RATÓN CASERO/DOMÉSTICO, RATA NEGRA/DEL TEJADO/DE LOS BARCOS, RATA NORUEGA/DE ALCANTARILLA/DE LOS MUELLES.

 Vectores de transmisión de enfermedades: contaminan los alimentos y el agua con triquinosis, salmonelosis, ictericia infecciosa, leptospirosis, coriomeningitis linfocítica y la enfermedad de Weil a través de sus excrementos, orines o por simple contacto de su cuerpo, infectan a través de su mordedura y portan, sobre su cuerpo, pulgas y ácaros responsables de la peste, del tifus murino, de la viruela Rickettsial o de dermatitis.

Ineficacia del “Hágalo Usted mismo”: el elevado desarrollo de sus sentidos, de sus habilidades físicas y su capacidad de adaptación hacen que tu guerra contra ellas pueda estar perdida de antemano. Sólo un especialista que conozca su biología, sus costumbres, que sepa distinguir sus rastros y pueda determinar sus preferencias en cada situación, podrá alcanzar con éxito y sin peligro el control de esta plaga.

Las especies más comunes que encontramos en España son la Rata de cloaca (Rattus norvegicus) y la Rata negra (Rattus rattus).

 La rata de cloaca suele vivir en lugares muy húmedos, siendo la que más ha proliferado en el entramado de las cloacas, nadadora extraordinaria y escaladora aceptable.

Es omnívora, igual puede alimentarse de insectos, como de sus cadáveres, vegetales o materiales muy diversos (papel, madera, goma, plomo, estaño, plástico), pudiendo ingerir cada día un tercio de su peso.

Las ratas de cloaca construyen las madrigueras en agujeros debajo de la tierra o dentro de las cloacas y penetran en las casas en busca de alimento para volver a la madriguera donde alimentan a las crías, aunque en el caso de encontrar un lugar apropiado es posible que hagan el nido dentro o cerca de las instalaciones construidas por los humanos.

La actividad de estas ratas es principalmente crepuscular y sus recorridos dentro de los edificios acostumbran a seguir las esquinas de las paredes, donde se siente más segura por tener un lado protegido. En descampados prefieren seguir la vía más corta, aunque esto suponga atravesar espacios descubiertos.

 La rata de los tejados o rata negra (Rattus rattus) es de apariencia negra o marrón, con una longitud de 20 a 25 cm cola larga y flexible de gran movilidad, ojos y orejas grandes. Su hocico es puntiagudo. Anida dentro de construcciones, o en pilas de madera, es una excelente trepadora, y se puede encontrar en las partes altas de las estructuras.

A los cuatro meses de edad se encuentra madura para reproducirse; tiene de cuatro a seis camadas por año, con 4 a 8 pequeñas ratas por camada, y puede vivir por más de un año.

Es una rata de gran movilidad, pudiendo pasar por aberturas de tan sólo un centímetro de abertura, y es una gran portadora de enfermedades.

La rata negra hace las madrigueras en lugares secos y una vez ha escogido el lugar, le cuesta mucho abandonar esta zona. No le gusta hacer largos desplazamientos para alimentarse pero esquiva las zonas descubiertas, aunque esto le suponga dar muchas vueltas.

Se alimenta de productos animales y vegetales, es buena escaladora y puede subir por paredes completamente lisas a gran velocidad, siendo habitual que forme nidos en las partes altas de las palmeras o en las buhardillas de las casas.

Las dos especies de ratas viven en comunidad por lo que a menudo envían exploradores en busca de alimentos a nuevas zonas para ir a vivir.

Cuando las ratas descubren un nuevo alimento todo su comportamiento es extraordinariamente desconfiado, primero lo prueba uno de los componentes de la comunidad y en el caso de que muera, es rechazado por todos los miembros durante el resto de su vida.

Hay que destacar la facilidad de inmunización de las ratas frente a cualquier materia venenosa, gracias a mecanismos que cambian su metabolismo o a la práctica del canibalismo que les permite ingerir pequeñas dosis del veneno para eliminarlas, facilitándoles la inmunización.

La rata común o de alcantarilla, también conocida como rata parda por la coloración de su pelo, es un indeseable y molesto roedor, de mayor tamaño que su congénere la rata negra o campestre (Rattus rattus) de la que también se diferencia por su mayor peso, de modo que mientras que esta especie puede alcanzar los 600 gramos de peso, la rata campestre no suele sobrepasar los 250 gramos. Otra circunstancia diferenciadora es que la rata de alcantarilla  ocupa medios más urbanos y más humanizados que su congénere la rata campestre o negra,  de la que también se diferencia por el menor tamaño de sus orejas (más grandes en la rata campestre y más cortas y gruesas en la rata parda) y por la longitud de la cola, de modo que mientras que en la rata campestre, la longitud de la misma supera notoriamente la de la cabeza más el cuerpo, en la rata parda o de alcantarilla no alcanza nunca esta longitud.

La rata de alcantarilla es originaria de China y de la zona este de la antigua URSS, de donde comenzó a extenderse en épocas relativamente recientes, de modo que en los siglos XVI y XVII ocupaban Centroeuropa y en el siglo XVIII llegó a Francia. Se dice que en el año 1750 llegó a Paris, y de Francia pasó a España en el siglo XIX. También se ha dicho, aunque no es un dato que haya sido contrastado científicamente, que vino acompañando al ejército de Napoleón en su invasión de España (W. F. Foster, 1972). Actualmente ocupa prácticamente todo el planeta y no hay lugar ni isla habitada que se vea libre de la presencia de esta rata, que se sirve del hombre y de los barcos para viajar y expandirse por el mundo. Actualmente en España la rata de campo ocupa todo el territorio nacional, incluidas las Baleares y Canarias, aunque en cotas no muy altas, ya que a partir de los 1.000 metros de altitud su presencia se enrarece, llegando incluso a desaparecer.

 La rata común o de alcantarilla es buena nadadora y buceadora, pero trepa mal, por lo que en aquellos edificios en que coexisten ambas especies, la rata campestre suele ocupar las partes altas del edificio (desvanes, solanas y altillos), mientras que la común ocupa las partes bajas (sótanos, cloacas, alcantarillas, desagües, corrales, etc.); aun cuando lo normal es que la rata común, por su mayor tamaño y agresividad, desplace a la rata campestre. De modo que siendo una especie que no es autóctona de nuestra fauna, con poco más de un siglo de presencia en nuestra geografía, es el roedor más abundante de las ciudades, donde se considera que en algunas de ellas hay más ratas que habitantes humanos. 

 La rata de alcantarilla llegó a Europa hace tres siglos. Hasta hace unos siglos, dominaban las ciudades la rata de campo (Rattus rattus), pero al llegar las ratas de alcantarilla, de mayor tamaño y agresividad, entablaron una lucha a muerte, expulsando de las aglomeraciones urbanas a la rata campestre y obligándola a adquirir costumbres campestres, quedando la rata común como dueña de las zonas marginales de las ciudades.   

 Huellas: Por su poco peso no suelen quedar marcadas, ni siquiera en los medios óptimos. Cuando lo hace es de forma difusa, enmarañada y poco clara. La huella del pie posterior, es mayor que la del anterior, teniendo la huella del pie posterior una longitud de  2,5 a 3 cms de largo por 0,5 a 0,7 cms de ancho. Es muy característico de la especie dejar los rastros aceitosos, producidos por su piel grasienta, que deja marcados sobre el suelo y lugares por los que pasa habitualmente en sus correrías.

 Excrementos: Su forma es menos alargada que los de la rata campestre, y al igual que éstos ligeramente más gruesos por el centro, pero presentando como característica marcadamente diferenciadora la de que uno de  los extremos termina en punta, mientras que el otro tiene forma redondeada. Su longitud normal es la de 12-17 mm  y su grosor el de 6 mm.

 Los daños apreciados en comida, maderas, papeles o tuberías son los mejores rastros. El cadáver de la rata común, particularmente atropellada por vehículos, también nos puede alertar de su presencia.

 El macho es ligeramente mayor que la hembra. La hembra presenta además seis pares de mamas (cinco la rata campestre), ligeramente apreciables en la lactancia.

 El turón, la gineta y el gato montés son sus principales enemigos. El gato doméstico (Felis catus) también se atreve con ellas, particularmente los ejemplares felinos de mayor tamaño. El hombre también las combate con raticidas. De las rapaces nocturnas el búho real (Bubo bubo) es el único que se atreve con ellas.

 Curiosidades ecológicas: La rata se propaga con una asombrosa rapidez. Las hembras crían cada seis semanas y pueden empezar a hacerlo con tan solo 2 meses, naciendo de cada parto una media de 12 crías. En circunstancias ideales (todos los ejemplares viven y se reproducen) una sola pareja puede tener una descendencia de 35.000 individuos. Por fortuna el canibalismo está muy extendido entre estos roedores y muchos ejemplares –particularmentre los jóvenes- son devorados por sus congéneres.

Principales problemáticas: Los daños en alimentos (humanos y de animales de corral)  y en los campos de cultivos son las principales problemáticas que se achacan a la rata, por su capacidad para dañar los alimentos. A nivel mundial se estiman las pérdidas provocadas por las ratas en el 10% de la producción, no sólo por el consumo directo, sino también por la destrucción y contaminación que ocasionan. Algunos estudios han puesto de manifiesto que una rata puede consumir 20 Kg. de grano al año, expeler 25.000 cápsulas de excreta (excrementos) y 6 litros de orina, además de perder millares de pelos, por lo que han sido definidas como “una perfecta máquina de contaminación” La posibilidad de transmitir enfermedades hace también necesario su control.

 La rata parda o común se ve fundamentalmente asociada a la presencia humana, viviendo principalmente de sus desechos y basuras, aunque también hay poblaciones silvestres. En cualquier caso el agua es fundamental en su ecología, de la que ingiere de 17 a 38 ml. diarios de agua (J.C. Blanco, 1998), encontrando su óptimo entre las alcantarillas, de donde adquiere uno de sus nombres comunes, así como en lugares húmedos y bordes de cursos de agua (riberas) con vegetación densa.

 La rata común o parda, a diferencia de la rata campestre, es buena excavadora y cuando construye sus habitáculos, acondiciona una o varias entradas de 6-9 cms de diámetro, normalmente localizables en pendientes del terreno, entre la vegetación. Suelen presentar montones de la tierra extraída en la boca, contando con un sistema de túneles de gran longitud, varias cámaras dormitorio en las que acondiciona camas con pelos, lana, papeles y materia vegetal. Estos refugios subterráneos, también cuentan con túneles ciegos, cuya finalidad es la de distraer a los depredadores que los visiten.

 Territorialmente la rata común es muy agresiva y de agrupación social más organizada que la rata campestre, existiendo una jerarquía social muy definida, aunque fluctuante, al reajustarse por frecuentes luchas internas, en la que hay individuos dominados que se ven obligados a adaptar sus hábitos de vida a esta situación, teniendo incluso que salir a buscar los alimentos a pleno día. Los miembros del grupo se identifican y reconocen por el olor corporal del grupo, común a todos ellos, al tener un olfato muy desarrollado; también tiene un oído muy fino, siendo la vista su peor sentido, no diferenciando los colores, al parecer. En estos encuentros de distintos individuos se desarrollan una serie de posturas de amenaza y/o sumisión, que ponen de manifiesto la exteriorización del status jerárquico dentro del grupo.

 Omnívora y oportunista presenta una dieta muy variada, aun cuando en las ciudades se suele alimentar de basura y desperdicios, mientras que los ejemplares más silvestres prefieren cereales y frutos, aunque la carne también forma parte importante de su dieta. Tiene desarrollada la especie una especial cautela y recelo hacía los alimentos nuevos o desconocidos, por lo que los venenos no suelen ser muy efectivos para combatir a la rata común.  Se ha comprobado que ante un alimento nuevo la colonia manda a un individuo dominado a que pruebe el cebo, la muerte tras la ingesta pone en alerta a toda la colonia, que relaciona el consumo del cebo con la muerte y evita el cebo, por lo que los tratamientos suelen perder eficacia. Se considera que para que los venenos agudos tengan éxito, es preciso que la mayor parte de la población ingiera rápidamente la dosis letal; para ello se suelen realizar previamente a la colocación del veneno un adecuado cebado de la colonia. En cualquier caso debe tenerse presente que los roedores muertos son un peligro sanitario importante, no solo para el hombre sino para otros ejemplares de la fauna que los consuma, por lo que cadáveres deben ser eliminados, aconsejablemente quemados.

 De hábitos esencialmente crepusculares y nocturnos, puede también verse durante el día, particularmente cuando no es molestada, ni existen gatos en las inmediaciones que las persigan.

  Aun cuando se ha constatado en los tiempos actuales una regresión de la población de la rata común o de alcantarilla, particularmente por la supresión de basureros urbanos, la colocación de la basura en contenedores herméticos, la supresión de corrales y establos dentro de las poblaciones y la mayor higiene humana. De todos modos sigue siendo abundante y en algunos momentos puntuales, en que se ve favorecida por circunstancias favorables como la presencia desmesurada de basura urbana, se puede constituir en una indeseable plaga.

 Su vida media está en torno a los doce meses, en libertad, mientras que en cautividad puede alcanzar los tres años de vida. La mortalidad de la población joven es muy alta, pudiendo alcanzar el 90 y 95 %.

La rata de alcantarilla está sexualmente activa todo el año. Suele tener de 5 a 8 camadas por año. La gestación dura de 21 a 25 días.

 La hembra puede parir de 2 a 16 ejemplares (excepcionalmente hasta 22), aunque lo normal son unos 12, los que deposita la hembra en el interior de la madriguera o nido, donde acondiciona un lecho con restos de materia vegetal y pelo, naciendo desnudos, con los ojos cerrados, sin pelo y sin capacidad auditiva y pesando tan solo de 5 a 10 gramos. La duración de la lactancia es entre 17 y 22 días.

Son precoces muy pronto, alcanzan la madurez sexual entre las 8 y 12 semanas.

 Su alimentación es omnívora. En medios urbanos fundamentalmente basura y desechos humanos; los ejemplares más silvestres  cereales y semillas, incluyendo en su dieta también la carne, insectos y materiales muy diversos tales como papel, madera, goma, plomo, estaño, plástico, por lo que ocasiona frecuentes daños en las conducciones de agua y de electricidad. La rata común puede ingerir cada día un tercio de su peso.

 Ratón Doméstica o laucha (Mus musculus)

El más pequeño de los roedores, mide entre 7 y 10 cm de longitud, con orejas y ojos grandes y hocico puntiagudo. Pelaje marrón claro o gris claro. Anida cerca de la fuente de alimentación, generalmente dentro de los 3 y 10 metros del nido; es muy inquieto, y son excelentes trepadores.

También es omnívoro pero prefiere granos de cereales.

Son criadores muy prolíficos cada dos meses, pueden producir camadas cada 40 ó 50 días, con 4 a 5 pequeñas lauchas. Come 15 a 20 veces al día, puede pasar a través de una abertura de 0,6 cm y puede vivir sin agua. Como todos los roedores transmiten serias enfermedades.

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